Escuchar lo que la otra persona siente al igual de lo que esta diciendo. Cuando escuchamos nos conectamos más profundamente a nuestras propias necesidades y emociones y a las de otras personas. Escuchar también nos fortalece, nos informa y hace más fácil para que otros nos escuchen cuando es nuestro turno de hablar.
Tener como prioridad “resolver los conflictos en lugar de ganar” o "estar en lo correcto". El mantener y fortalecer las relaciones, en lugar de "ganar" la discusión, debe ser siempre su primera prioridad. Ser respetuoso con la otra persona y su punto de vista.
Enfóquese en el presente. Si usted se aferra a rencores y a resentimientos pasados, su capacidad para ver la realidad de la situación se deteriorará. En lugar de mirar al pasado y culpar a otros, enfóquese en lo que puede hacer en el “ahora mismo” para solucionar el problema.
Elija sus batallas. Los conflictos pueden ser agotadores, por lo que es importante considerar si el tema es realmente digno de su tiempo y energía. Tal vez no quiera ceder un espacio de estacionamiento si ha estado dando vueltas durante 15 minutos, pero si hay docenas de lugares vacíos, discutir y pelear por un solo espacio no vale la pena.
Esté dispuesto a perdonar. Resolver el conflicto es imposible si no está dispuesto o no puede perdonar. La resolución se encuentra en dejar el impulso de castigar, que nunca puede compensar las pérdidas y solo añade al dolor desgastando y drenando su estado físico y emocional.
Saber cuándo hay que dejar ir algo. Si usted no puede llegar a un acuerdo, este de acuerdo en no estar de acuerdo. Se necesitan dos personas para mantener una discusión andando. Si un conflicto no va a ninguna parte, puede optar por retirarse y seguir adelante.
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